Asalto a Cragmaw
La Mina Perdida de Phandelver

Asalto a Cragmaw

Master: Pavel Morales

Sesión #7
14 de mayo del 2023
Asalto a Cragmaw
El 12 de Flamerule, el grupo de aventureros regresó a Phandalin junto a las mujeres y niñas que lograron sobrevivir al horror vivido en las minas. El pueblo los recibió con alivio… pero también con preocupación. Las noticias que traían no eran buenas.

El líder de esta nueva Marca Roja, el orco Korg, había restaurado la organización. Y según la información encontrada, su guarida se encontraba en Cragmaw, un castillo en ruinas a pocos kilómetros de Phandalin. La amenaza era real… y no podía ser ignorada.

Decididos a actuar, los aventureros se prepararon para lo inevitable. Con el apoyo de Daran Edermath, lograron equiparse y organizar su incursión. Dos días después, el 14 de Flamerule, emprendieron su viaje hacia Cragmaw. Tras medio día de trayecto, finalmente divisaron el castillo. Oscuro. Deteriorado. Vivo. No era solo una ruina… era un nido de enemigos.

El lugar se encontraba fuertemente custodiado, pero gracias a las habilidades de Khol y la magia de Torik, el grupo logró acercarse sin ser detectado. Las sombras fueron sus aliadas. Los centinelas cayeron en silencio. Pero aquello solo era la superficie.

Al adentrarse en el castillo, la verdad se hizo evidente: el lugar estaba plagado de enemigos. Y en el corazón de la fortaleza… aguardaba algo peor... Un troll.

El enfrentamiento fue inevitable. El silencio murió… y la guerra comenzó. El rugido del troll sacudió los muros del castillo mientras cargaba contra el grupo, su enorme cuerpo avanzando como una avalancha de carne y furia. Badriel se plantó al frente, escudo en alto y convicción inquebrantable, recibiendo el impacto con todo el peso de su fe. El choque fue brutal.El acero contra la carne regenerante... La voluntad contra la bestia.

Desde la retaguardia, Melshif alzó su voz en canto, envolviendo a sus aliados en magia inspiradora, manteniéndolos en pie cuando el cansancio comenzaba a pasar factura. Sus acordes eran un hilo de esperanza en medio del caos.

Khol se movía entre las sombras, atacando con precisión letal, desapareciendo antes de que el enemigo pudiera reaccionar. Cada golpe suyo era calculado… cada movimiento, una apuesta por sobrevivir.

Torik, firme como una montaña, canalizaba el poder de Chauntea, cerrando heridas y manteniendo con vida a sus compañeros mientras el combate se volvía cada vez más desesperado.

Pero no era suficiente. Los enemigos eran demasiados. Desde cada pasillo, desde cada esquina, surgían más. El grupo comenzaba a retroceder. El desgaste era evidente. La estrategia… inexistente.
Y el tiempo… en su contra.

Pronto, la realidad se hizo imposible de ignorar. Estaban siendo superados, cada uno lo sabía, cada golpe recibido… podía ser el último, cada error… significaba la muerte. El castillo de Cragmaw no era solo una guarida... era una trampa. Y los héroes… estaban en el centro de ella.

La batalla aún no ha terminado…
pero el destino del grupo pende de un hilo.
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